6 de febrero de 2011

Un mundo nuevo.

Tan sencillo como ir a una playa, acercarse a la orilla y encontrar un árbol con un columpio. Sentarse en el columpio y empezar a olvidar todas las desgracias que nos desamparan. Tirase desde el columpio y caer al agua, nadar y descubrir un mundo nuevo, quien sabe a lo mejor de sirenas y tritones, o peces que hablan. Donde las risas saben a fresa, y los besos a chocolate con leche, donde mantener una conversación con un ser querido puede durar años e incluso milenios. Donde puedes hincharte a comer cada vez que quieras, en aquel sitio tampoco existe el sufrimiento, ni el dolor. Pero luego, subes a la superficie y que te encuentras, otra vez la realidad, y no puedes escapar de ella.

8 comentarios:

  1. La verdad es que apetece montarse en ese columpio ¿eh? tiene que relajar un montón.

    Me gustó lo que escribiste (:

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  2. Desaparecer en un columpio por un tiempo no estaría mal, pero volver y darse de bruces con la realidad...
    Bonito texto y precioso blog, te sigo :)
    Un beso.

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  3. La verdad que me dieron ganas de hacerlo, lástima que por acá cerca no tenga la oportunidad de hacerlo.
    ME ENCANTÓ LA IMAGEN!LA AMÉ!
    amé este espacio!

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  4. Gracias :)
    Que pena que no se pueda hacer eso verdad?
    Ya sabes, sígueme y te tendré actualizada.

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  5. Ojalá se pudiera hacer eso, tirarse desde un columpio al agua y olvidarse de todo.
    Precioso el texto.

    Besos <333

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  6. Verdad? Sería genial (:

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Envíame unos cuantos susurros con este polvo de hadas que te he dejado a tu izquierda.